La temporada de verano llega con un particular ánimo de renovar energías y cuidar el cuerpo. En una época del año en que se recomienda altamente la hidratación y las comidas bajas en caloría, las aguas infusionadas se convirtieron en una tendencia saludable y refrescante.
Durante el verano, entre las afecciones más frecuentes se encuentran las insolaciones y el golpe de calor. Mientras que la primera simplemente produce malestar, la segunda puede llegar a ser mortal. Para prevenirlas, la hidratación es uno de los puntos fundamentales y las aguas infusionadas o frutales son una excelente opción para hacerlo.
Qué son y cómo preparar aguas infusionadas para el verano
El Ministerio de Salud recomienda ingerir ocho vasos de agua por día para mantenerse hidratado. Por eso, dos botellas de agua infusionada pueden funcionar a la perfección, además de que pueden llevarse a cualquier lado y hasta servirse en reuniones sociales en las que el calor sea un factor condicionante.
Las aguas frutadas o infusionadas son una bebida de excelente presentación que aportan gran frescura. Consisten, sencillamente, en agregar trozos de frutas al agua y mantenerla fresca. Se puede agregar hielo, jugo de limón y algunas hierbas como menta, albahaca o hierbabuena para contribuir a su sabor.
Para muchas personas, el agua se presenta como una opción aburrida. Aunque la insipidez es una de sus características, hay quienes no pueden familiarizarse con la más sana de todas las bebidas. Ante esta problemática que afecta directamente la salud, las aguas frutadas vienen a plantearse como una solución. Los toques de frutas le dan un sabor diferente que la vuelven casi un jugo y siguen teniendo un bajo contenido de calorías.
Entre las frutas más utilizadas se encuentran los cítrcos y los frutos rojos. Lo recomendable para que estos últimos liberen su sabor es hacerles un pequeño corte o cortarlos a la mitad, de modo que no quede todo su contenido concentrado en el interior. También pueden usarse rodajas de pepinos, trozos de sandía, melón y ananá.